Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad.

Jean Jacques Rousseau (1712-1778)

domingo, 21 de octubre de 2012

CUARTO DÍA: NO VIDA

Realmente no sabía que había dos partes en el tema del aborto.
Norma McCorvey (1947-)  (*)


Para cada persona, la vida es una sucesión de hechos.
En el momento de su final brotaban a su memoria infinitud de vivencias que le hacían reflexionar.
Si bien había reflexionado bastante poco a la largo de su vida, era porque él no lo había deseado; no se lo había planteado, pero comprendía que ahora podía. Y en ese momento podía hacerlo porque era consciente de su existencia.
Intentó llegar al recuerdo más antiguo: cuando apenas tenía tres años, paseando con su madre y sus dos hermanas, en una mañana soleada de otoño. Eso es todo lo que recordaba. Pero estaba seguro de que había más vivencias, aunque no las recordara, pues había nacido. Pero, y ¿antes de nacer? Eso era incapaz de recordarlo. De hecho, nadie ha sido nunca capaz de recordarlo.
Reflexionó sobre ello y lo entendió claramente.
La clave, como siempre, estaba en la religión que él, y la gran mayoría, profesaba: la religión laica, la religión de la verdadera libertad, la religión de la verdadera democracia, la religión del rebaño.
El Cristianismo, pensamiento que había sido el hilo conductor del devenir histórico occidental, debía morir, de hecho agonizaba, y ser sustituido por la religión materialista que era indubitada. Entre los derechos de la religión terrenal estaba el del aborto, palabra realmente dura que había sido sustituida por un conjunto de palabras que disculpaban a la anterior: interrupción voluntaria del embarazo.
Era costumbre de la religión laica, globalmente admitida, la utilización de nuevas palabras o circunlocuciones que dijeran sin decir, o, incluso, la modificación del diccionario.
Él nunca consideró morir al hecho de no nacer. Pero en su trance final pensó que probablemente ese hecho de nacer podría ser un hecho más dentro de la propia vida, pues ¿se puede nacer de la nada?
Entendió claramente que nacer es un hecho de un todo vital, y que la propia vida empieza en el momento en que se produce la primera unión exitosa que permita el alumbramiento.
Que no pudiera recordar lo que había sido con anterioridad a esa tarde de otoño cuando tenía tres años, no significaba que no hubiese vivido esos años previos. Que no recordara lo que había sido antes de nacer no quería decir que no hubiese estado vivo previamente a su nacimiento. Simplemente era otra forma de vida, con otras necesidades y otras realidades, pero era vida, vida previa. Era un hecho dentro de la sucesión de hechos de su vida.
Lo vio claro: la religión terrenal, la materialista, la religión de la manada, la religión laica, había conseguido, sin duda, convertir el acabar con la vida en un derecho. Ese derecho que negaba la posibilidad de tener recuerdos a una vida exitosa ya iniciada.


(*)Norma es más conocida como "Jane Roe".
Jane Roe fue la persona que originó el cambio legal del Aborto en los Estados Unidos de América, reconociéndose como un derecho constitucional en el año 1973.
En ese año, Norma sostuvo que su embarazo fue el resultado de una violación.
Tras el paso de los años confesó que no fue cierta tal violación y, que realmente se había convertido en un medio de dos abogadas para conseguir el fin del cambio legislativo.
En el año 1995 Norma se convirtió al Cristanismo.
En 2005 pidió que revisaran el fallo de 1973, argumentando los daños psíquicos que el aborto ocasiona en las mujeres, pero la petición fue denegada.
Si bien durante el juicio del año 1973 solicitó que le practicaran el aborto, Norma nunca lo realizó. Dio a luz a la primera de sus tres hijas, Melissa. 

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