Norma McCorvey (1947-) (*)
Para cada persona, la vida es una sucesión de hechos.
En
el momento de su final brotaban a su memoria infinitud de vivencias que le
hacían reflexionar.
Si
bien había reflexionado bastante poco a la largo de su vida, era porque él no
lo había deseado; no se lo había planteado, pero comprendía que ahora podía. Y
en ese momento podía hacerlo porque era consciente de su existencia.
Intentó
llegar al recuerdo más antiguo: cuando apenas tenía tres años, paseando con su
madre y sus dos hermanas, en una mañana soleada de otoño. Eso es todo lo que
recordaba. Pero estaba seguro de que había más vivencias, aunque no las
recordara, pues había nacido. Pero, y ¿antes de nacer? Eso era incapaz de
recordarlo. De hecho, nadie ha sido nunca capaz de recordarlo.
Reflexionó
sobre ello y lo entendió claramente.
La
clave, como siempre, estaba en la religión que él, y la gran mayoría,
profesaba: la religión laica, la religión de la verdadera libertad, la religión
de la verdadera democracia, la religión del rebaño.
El
Cristianismo, pensamiento que había sido el hilo conductor del devenir
histórico occidental, debía morir, de hecho agonizaba, y ser sustituido por la
religión materialista que era indubitada. Entre los derechos de la religión
terrenal estaba el del aborto, palabra realmente dura que había sido sustituida
por un conjunto de palabras que disculpaban a la anterior: interrupción
voluntaria del embarazo.
Era
costumbre de la religión laica, globalmente admitida, la utilización de nuevas
palabras o circunlocuciones que dijeran sin decir, o, incluso, la modificación
del diccionario.
Él
nunca consideró morir al hecho de no nacer. Pero en su trance final pensó que
probablemente ese hecho de nacer podría ser un hecho más dentro de la propia
vida, pues ¿se puede nacer de la nada?
Entendió
claramente que nacer es un hecho de un todo vital, y que la propia vida empieza
en el momento en que se produce la primera unión exitosa que permita el
alumbramiento.
Que
no pudiera recordar lo que había sido con anterioridad a esa tarde de otoño
cuando tenía tres años, no significaba que no hubiese vivido esos años previos.
Que no recordara lo que había sido antes de nacer no quería decir que no hubiese
estado vivo previamente a su nacimiento. Simplemente era otra forma de vida,
con otras necesidades y otras realidades, pero era vida, vida previa. Era un
hecho dentro de la sucesión de hechos de su vida.
Lo
vio claro: la religión terrenal, la materialista, la religión de la manada, la
religión laica, había conseguido, sin duda, convertir el acabar con la vida en
un derecho. Ese derecho que negaba la posibilidad de tener recuerdos a una vida
exitosa ya iniciada.
(*)Norma es más conocida como "Jane Roe".
Jane Roe fue la persona que originó el cambio
legal del Aborto en los Estados Unidos de América, reconociéndose como un
derecho constitucional en el año 1973.
En ese año, Norma sostuvo que su embarazo fue el
resultado de una violación.
Tras el paso de los años confesó que no fue
cierta tal violación y, que realmente se había convertido en un medio de dos
abogadas para conseguir el fin del cambio legislativo.
En el año 1995 Norma se convirtió al Cristanismo.
En 2005 pidió que revisaran el fallo de 1973,
argumentando los daños psíquicos que el aborto ocasiona en las mujeres, pero la
petición fue denegada.
Si bien durante el juicio del año 1973 solicitó
que le practicaran el aborto, Norma nunca lo realizó. Dio a luz a la
primera de sus tres hijas, Melissa.
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